Por Lacan sabemos que “Uno habla solo a menos que se ponga a dialogar con un psicoanalista”1. El diálogo analítico –único diálogo que existe– es lo que escribe la parte superior del discurso del amo o discurso del inconsciente, y es una responsabilidad, es la función del analista poner en forma ese diálogo.
Esto equivale a decir que cualquiera que habla lo hace2 como un chorlito, es decir, que el ser hablante habla solo, no hay intersubjetividad, en todo caso le habla a un objeto, no a otro sujeto. Pero para hablarle al Otro solo puede hacerlo por medio de un analista que sepa ocupar el lugar de destinatario en tanto lugar del Otro (S2).
El ser hablante habla solo, o sea que se itera el S1 solo, que es también la letra del sinthoma. Eso quiere decir, en sentido estricto, que el ser hablante, en principio y hablando en la vida cotidiana, es un desabonado del inconsciente en tanto no tiene la clave del saber de su inconsciente. Podemos pensar que en ese caso se está a nivel del inconsciente real.
Esto implica llevar la hipótesis de desabonamiento del inconsciente tan lejos como puede ir, ligada al hecho de que todos deliramos, porque todos hablamos alrededor de un agujero real, tal como J.-A. Miller puso de relieve y puso al trabajo en el último Congreso de la AMP.