“Consuélate, tú no me buscarías si no me hubieras encontrado”
Pascal, Pensamientos.

 

Puntuando una larga y fructuosa primera entrevista, el analista le dijo: “Antes de comenzar el análisis propiamente dicho, practico, como es norma en mi Escuela, entrevistas preliminares”.

Feliz, comprendió demasiado rápido que él aceptaba tomarla en análisis, elidiendo el comienzo de la frase.

Deseo

En los albores de su juventud y gracias a la contingencia de un encuentro, tuvo en sus manos un escrito titulado “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis1”. La lectura de este texto hizo nacer en ella un deseo fulminante de conocer a su autor.

Analizante desde la adolescencia, practicante del psicoanálisis y la supervisión desde el final de su carrera universitaria participando en el estudio de Freud dentro de un grupo que no reconocía afinidades con la IPA y comprometida como docente en la universidad de su ciudad de origen, la lectura de este escrito la impactó por su fulgor y su luminosidad. Ese fue el instante de ver: el Eureka cuya enunciación le hizo comprender que el psicoanálisis “¡es esto!”. Este conmovedor texto, adquiere la función de un punto de capitón que ordena su experiencia como analizante, arrojando luz sobre los puntos de basta y las dificultades encontradas en el curso de esta experiencia y en su práctica, no sin hacer surgir una orientación por venir animada por el deseo de acceder a una formación en otro lugar.

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